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En una venta en línea, un paso más al pagar puede cambiar quién absorbe el fraude.

Es la verificación del banco que a veces aparece al comprar con tarjeta en internet: el cliente confirma con un código, con la app de su banco o con su huella. A muchos comercios no les gusta, porque agrega fricción y algunos clientes abandonan el carrito.

Lo que casi nadie explica es el otro lado: cuando la compra pasó por esa verificación y después llega un contracargo por fraude —«yo no hice esta compra»—, en general la responsabilidad deja de ser tuya y pasa al banco que emitió la tarjeta.

Dos matices importantes:

  • ese traslado aplica a las disputas por fraude, no a las de «no me llegó» o «no era lo que pedí»; esas se siguen defendiendo con evidencia;
  • depende de cómo esté configurada con tu procesador de pagos: siempre, nunca, o solo en las ventas de más riesgo.

Tres preguntas para tu procesador esta semana: ¿la tengo activa?, ¿en qué ventas?, ¿cuántas de mis disputas por fraude del último trimestre pasaron por ella?