Las reglas de un contracargo no las pone tu banco.
Las fijan las marcas de tarjeta y tu adquirente las aplica. Por eso discutir con el ejecutivo que te atiende rara vez cambia algo: él tampoco puede mover un plazo ni cambiar el motivo con el que entró la disputa.
Lo que eso significa en la práctica:
- cada motivo de disputa pide su propia evidencia; mandar «todo lo que tengas» no sustituye lo que ese motivo exige;
- los plazos corren en días naturales y empiezan cuando el banco emite el aviso, no cuando alguien de tu equipo lo lee;
- si la respuesta sale fuera de tiempo o fuera de forma, el caso se pierde aunque tuvieras la razón.
Por eso conviene pedirle hoy a tu adquirente el documento donde vienen los motivos y los plazos, y leerlo con calma. Es mejor conocerlo antes que descubrirlo con el primer contracargo encima.
Lo que sí depende de ti: responder a tiempo y con lo que piden.