Vender en un marketplace cambia quién decide la disputa.
Cuando el cobro pasa por la plataforma —un marketplace, una app de entregas—, el cliente no reclama a su banco: reclama ahí. Y ahí no mandan las reglas de las marcas de tarjeta, mandan las de la plataforma: su plazo, su formulario y su criterio.
En la práctica eso mueve tres cosas. Los tiempos son más cortos, a veces de días. La evidencia que piden es otra: la conversación dentro de la plataforma, la guía con el número que ellos generaron, fotos del empaque. Y la decisión no se apela ante un banco, se apela ante el mismo que ya decidió.
Lo que no cambia es lo de siempre: gana quien tenía el expediente armado antes. Con un detalle que sorprende a muchos: si la conversación con el cliente se salió de la plataforma —a WhatsApp, por ejemplo—, esa parte no suele contar como prueba.
Si vendes por los dos caminos, el propio y el de la plataforma, vale la pena tener claro cuál caso se defiende dónde. No es el mismo trámite ni el mismo plazo.