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En la terminal, la moneda la elige el cliente.

En zonas turísticas muchas terminales preguntan si el cobro se hace en pesos o en la moneda de la tarjeta. Se llama conversión dinámica de moneda, y es legal. Lo que no puede pasar es que alguien en el mostrador elija por el cliente para ahorrarle un paso.

Cuando eso pasa, el turista ve en su estado de cuenta un cargo en dólares con un tipo de cambio que nunca aceptó, y lo disputa. Visa tiene un motivo de contracargo para eso: moneda incorrecta. Y es difícil de defender, porque la regla pide demostrar que el titular tuvo la opción y eligió él.

Lo que protege al comercio es sencillo: darle la pantalla al cliente para que escoja, y guardar el comprobante donde aparece su elección. Si no quiere decidir, se cobra en pesos.