«No reconozco este cargo.»
Así empieza la mayoría de las disputas por fraude en ventas en línea: el titular dice que él no hizo la compra, y el banco le cree. Durante años, defenderse era casi imposible, porque probar que alguien sí compró a distancia es probar algo que no se ve.
Visa cambió eso. En una disputa por fraude sin tarjeta presente, el comercio puede presentar al menos dos compras anteriores del mismo cliente que nunca se disputaron —de entre cuatro meses y un año atrás— y demostrar que coinciden con la compra en disputa en datos como la dirección IP, el dispositivo, la cuenta de usuario o la dirección de entrega.
Si coinciden, el caso cambia de dueño: deja de ser «un desconocido usó mi tarjeta» y pasa a ser «este cliente me compra desde hace meses», y la responsabilidad regresa al banco que emitió la tarjeta.
La condición es haber guardado esos datos desde antes. La IP y el dispositivo de una compra de marzo no se pueden reconstruir en octubre.