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CustodiaRevenue

Nadie lee tu carta.

Cuando cae un contracargo el impulso es explicar: escribir todo lo que pasó, en orden, con detalle y a veces con sentimiento. Esa carta no llega a un juez. Llega a un formulario del banco adquirente, con campos, con límite de caracteres y con un primer filtro que casi nunca es una persona.

Por eso una respuesta gana o pierde antes de que alguien la lea. Lo que pesa es que los documentos vayan completos, con el código de razón correcto, dentro del plazo y en el formato que el sistema acepta. Un expediente impecable enviado en el campo equivocado se pierde igual que uno vacío.

No es injusto, es operativo: del otro lado hay miles de casos al mes.

Lo que sí está en tus manos es dejar de escribir cartas y empezar a armar expedientes: cada documento con el nombre de lo que prueba, y nada que el sistema no vaya a leer.