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CustodiaRevenue

Fraude amistoso: la disputa la abre tu propio cliente.

No siempre hay mala fe. El cargo lo hizo su hijo con la tarjeta guardada en el teléfono. O compró en diciembre y en febrero ya no se acuerda. O pidió el reembolso al comercio, nadie le contestó a tiempo, y el banco fue el único camino que le quedó.

Es de las causas más comunes de contracargo, y molesta más que el fraude real porque no lo detiene ningún filtro de seguridad: la compra fue legítima.

Lo que sí lo baja es aburrido y funciona: que el correo de confirmación llegue y se conserve, que la política de devoluciones esté a la vista, y que cuando el cliente le escriba al comercio alguien le conteste antes de que se canse.