El aviso llegó el viernes por la tarde. Nadie lo vio hasta el lunes.
El plazo para responder un contracargo corre en días naturales. El sábado cuenta, el domingo cuenta, y el puente también. Un aviso que entra el viernes a las cinco y se abre el lunes a las nueve ya se comió tres días de un plazo que nunca fue largo.
No es descuido de nadie: el correo llegó a una bandeja que se revisa en horario de oficina, o al portal del banco donde entra quien tiene la clave, que también libra el fin de semana.
Por eso lo primero que se ordena no es la evidencia, es el aviso: que llegue a más de una persona, que alguien sepa que le toca, y que el reloj empiece a correr para ustedes el mismo día que empezó a correr para el banco.