Devolverle el dinero a un cliente molesto parece la salida más barata. A veces es la más cara.
Pasa así: el cliente reclama, decides reembolsarle para cerrar el tema, y lo haces. Lo que no sabías es que unos días antes ya había abierto una disputa con su banco. El reembolso sale de tu cuenta, el contracargo también, y el cliente recibe su dinero dos veces. Recuperar el segundo pago es un trámite largo que no siempre termina bien.
Casi nunca hay mala fe. Son dos caminos que avanzan por separado y nadie en tu negocio los ve juntos.
Tres hábitos que lo evitan:
- antes de reembolsar una venta con tarjeta, revisa en el portal de tu procesador de pagos si ya tiene una disputa abierta;
- si ya existe, no reembolses por fuera: decide dentro de la disputa si la aceptas o la respondes;
- y reembolsa siempre a la misma tarjeta con la que se pagó, nunca en efectivo ni por transferencia, para que quede ligado a la venta original.
Si el reembolso ya había salido cuando llegó el aviso, ese comprobante es tu mejor respuesta a la disputa.
Un reembolso a tiempo cierra el problema. Uno a destiempo lo duplica.