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CustodiaRevenue

Pidió las plantas por WhatsApp, pagó con un link y pasó a recogerlas el sábado.

Todo bien… hasta que en noviembre llega una disputa: «no reconozco este cargo».

En una venta así, el banco no vio ninguna tarjeta en el mostrador. Lo único que demuestra que la compra fue real es lo que el comercio guardó.

Lo que cierra el caso es sencillo y cuesta treinta segundos: al entregar, una firma o una foto del cliente recibiendo, con fecha, ligada al número de pedido. Si a eso se suma la conversación de WhatsApp donde pidió y el comprobante del link, la disputa tiene respuesta.

Un pedido que se entrega sin dejar rastro es una venta que se puede perder dos meses después.