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CustodiaRevenue

Un contracargo de dos mil pesos no cuesta dos mil pesos.

Cuesta la venta, que se revierte. Cuesta el producto, que ya salió del almacén y rara vez regresa. Cuesta la comisión que cobra el banco por procesar la disputa. Y cuesta el tiempo de quien deja lo suyo para armar el expediente.

Pero el costo que casi nadie cuenta es el porcentaje. Las marcas de tarjeta vigilan qué proporción de tus ventas termina en disputa, y si ese número se sale de lo que consideran normal, el comercio entra en programas de monitoreo con cargos mensuales y condiciones más duras. Ahí ya no se discute un caso: se discute tu cuenta.

Por eso conviene separar dos trabajos que suelen confundirse. Ganar disputas recupera dinero. Bajar el número de disputas protege la operación. El segundo es más lento, menos vistoso, y a la larga vale más.